Ecuador seguirá buscando la integración regional fuera de Unasur

El ministro ecuatoriano de Exteriores, José Valencia, aseguró este miércoles que la salida de su país de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) no mitigará los esfuerzos de Ecuador de encontrar una nueva senda hacia una “necesaria” integración regional.

“Hay que tomar decisiones que abran la posibilidad para que, a través de nuevos canales, de nuevas iniciativas entre los países de la región, se logre reactivar el proceso de integración y los procesos que podían haber sido enmarcados a través de Unasur”, dijo el ministro en una entrevista con Efe.

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, anunció este miércoles que su país suspendía su participación en la organización suramericana por falta de funcionamiento, en un paso esperado desde hace meses.

Arduo defensor de los procesos de integración regional, Valencia justificó la decisión en que Ecuador no ve un horizonte “positivo” a los esfuerzos para “reflotar la reorganización” e insistió que la integración suramericana es “un esfuerzo enteramente necesario a futuro”.

“Tras largos esfuerzos por reflotar a la organización, más de un año (..) de contactos con otras cancillerías, de conversaciones con otros actores, Ecuador ha llegado a la conclusión de que el proceso de la búsqueda de un solución al tema de Unasur no tiene futuro positivo previsible”, indicó.

“Hay que buscar que, pasada la página de Unasur, nos reorientemos y busquemos nuevos escenarios, nuevas posibilidades para que esta gestión integradora se desarrolle en beneficio de todos los países de nuestra región”, puntualizó.

Creada en 2008 y operativa desde 2011, cuando el noveno país ratificó el acuerdo, la Unasur tiene su sede en Quito, en una zona conocida como “La Mitad del Mundo” por ser por donde pasa la línea ecuatorial.

Su crisis comenzó en 2017 con la falta de consenso para designar a un sustituto a su último secretario general, el colombiano Ernesto Samper, lo que según Valencia provoca que no exista “un funcionamiento orgánico institucional” de la Unión.

Y se agravó en abril de 2018 cuando seis países suspendieron su participación, a lo que se sumó la falta de una postura de la organización sobre la grave crisis venezolana.

Ecuador ya no va a seguir participando. No va a aportar al presupuesto”, sostuvo el canciller, quien adelantó que “a futuro va a iniciar los procesos para dar por terminado el tratado constitutivo de Unasur”, donde actualmente trabajan unas decenas de personas.

Preguntado por Efe sobre el futuro de la emblemática sede, donde hay una imponente estatua de su primer secretario general, el fallecido presidente argentino Néstor Kirchner, Valencia alegó que fue “una donación del Estado ecuatoriano a Unasur, muy costoso y cómodo”, y que ahora está “prácticamente sin uso”.

“En el Tratado Constitutivo se establece que si Unasur no funciona, se desintegra, el inmueble debe ser revertido al Estado ecuatoriano”, aseguró.

En una valoración sobre las causas del fracaso de la organización, destacó su “excesiva burocratización”, “un trabajo demasiado complejo” y también “un sistema de toma de decisiones que llegó a callejones sin salida”.

Agregó que también la secretaría general tiene “un mandato muy poco claro” que le llevó, “a juicio de muchos Estados, a excederse en sus facultades y hacer más allá de lo que debía”.

“Todos estos elementos determinaron que Unasur desemboque en la crisis”, subrayó, aunque insistió en que “hay varias actividades y grupos de trabajo que son rescatables y positivos” y que deberían “mantenerse en otras iniciativas de integración regional”.

Menciona entre ellas, el trabajo en prevención de riesgos, infraestructuras e interconexión, seguridad y defensa, y salud pública que, a su juicio, constituyen una “agenda positiva” que se deben rescatar en otras iniciativas integradoras.

El abandono de Ecuador de Unasur se produce en momentos de grandes cambios en el país, en los que el presidente Moreno trata de dejar atrás diez años de “Socialismo del Siglo XXI”, el localmente llamado “correísmo”, y abrirse al mundo.

Consultado sobre si Unasur, creado por impulso de los gobiernos de izquierdas en Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia hace más de una década, es un “organismo anacrónico”, Valencia recordó que una de las grandes críticas que se le han hecho es su “ideologización”.

“Eso obstruyó una adecuada dinámica de trabajo”, explicó, aunque dijo que Ecuador siempre ha visto a Unasur desde un punto de vista “muy pragmático”, y que su gobierno ha tratado “de buscar que reflote”, que “ese congelamiento e inactividad durante más de un año se superara a través de entendimientos entre Estados”.

“Cuando uno constata de que no es posible y que simplemente la voluntad de la mayor parte de los Estados no da para más, hay que ser muy prácticos, (porque) no queremos un membrete, la idea es que haya una organización que funcione y que impulse la integración regional”,explicó.

“Y si Unasur no está cumpliendo con su rol simplemente hay que buscar otra alternativa”, concluyó. EFE

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